El pasado Viernes, nuestro proveedor de fiestas por excelencia, nos invitó a la primera eliminatoria de la segunda edición del Vive Cuervo and Roll, con eso de que últimamente al Sr. Cuervo le dio por entrarle a la música y a la onda de los chavos. Total que el evento patrocinado por Budweiser y obviamente Cuervo, fue en el ExpoReforma, un edificio de la CANACO aparentemente en desuso y pobremente acondicionado para usos múltiples. Un octavo piso, bastante caluroso, muy peligroso en caso de una emergencia y sobre todo con un pésimo sonido. Si el evento es una batalla de bandas, lo primero que se debería de buscar es que se oiga bien. Al principio pensé que tal vez sería el lugar en donde estaba, pero después me di cuenta que en todos lados se oía igual. Incluso justo enfrente al jurado, 5 o 6 personas con toda de hueva del mundo, a veces ni siquiera ponían atención al escenario. O platicaban entre ellos, o pedían encendedor, o mandaban un mensajito con el celular o sólo veían al frente pero claramente no les importaba lo que estaba pasando. Y digo, no los culpo, la calidad de las bandas dejó mucho que desear. Por algo estaba viendo como no ponían atención Mariana H, el Golfo y demás celebridades del distinguido panel de jurados que presentó una verdadera amenaza al micrófono. Imaginen el güey, uno de esos que promociona su producto afuera de un supermercado un domingo por la mañana, ese que tiene unas bocinas tronadas tocando Reggaeton, dos edecanes horribles y cada que dice algo lo termina con "Amita de Casa" o "Señora Chula", bueno, uno así pero intentando dirigirse a chavos rockeros. Si algo bueno hay que mencionar, fue el servicio de todos en general. Y me refiero a los de la barra, baños y personal de seguridad. Mucho producto gratis, nada de propinas encajosas. Y bueno, al final y ya bastante agraviado por la cerveza y el tequila, algo de baile con Nortec.
lunes, 1 de octubre de 2007
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