El arte y los gráficos de todo el juego son increíbles. Cada detalle cuidado hasta el final, incluso las inconsistencias en el modo de historia, como que si no tocaron tal rola en tal lugar, vienen reconocidas y explicadas en el booklet. La dinámica es básicamente la misma a todos los títulos de simulación musical que ya conocemos. Los niveles de dificultad son bastante más fáciles en comparación, en Easy no hay manera de perder ya que se activa un No-Fail Mode. Los niveles Medium y Hard son pasables para cualquier entusiasta de estos simuladores, y Expert es complicado, pero ni cerca del nivel Expert en otros títulos. Además que por política de la empresa, cuand pierdes sólo se corta la canción y no te abuchean o te bajan del escenario. Eso sí, la música hace que te olvides de todo. Los escenarios en los que se juega tienen transiciones oníricas espectaculares, por no decir pachecadas poca madre, muchos colores y formas raras incluso estando dentro del mítico estudio Abbey Road.

Cientos de jovencitas gritando hacen que la experiencia de sentirte un Beatle, aunque sea con un bajo Höfner de plástico, sea inigualable. Además también se venden por separado la Rickenbacker 325 de Lennon y la Gretsch Duo Jet de Harrison. Tres micrófonos y una batería con la caratula del bombo Ludwig para The Beatles, hacen el combo una verdadera chulada. Si algo hay que verle de malo a este juego, además de su excesivo precio en México (prácticamente el doble que en E.U.), sería que a pesar de que puedes tener dos guitarras, un bajo, una batería y 3 micrófonos. Ni los mismos Beatles podrían jugar todos juntos su jueguito. Probablemente por motivos de espacio en la pantalla sólo es posible jugar con 6 periféricos al mismo tiempo y nunca dos guitarras.
Mi época favorita 1967. Toda la cronología aquí.
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